30 noviembre 2007

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj


Hola a tod@s, hace un tiempo vi un anuncio del seat león, y el texto me sonaba mucho, me gustaba demasiado, y tras hacer memoria lo leí años atrás,antes de que crearan dicho anuncio,en la biblioteca de priego. hasta aquí todo normal, todo empezó cuando decidimos, oscar y yo, ir a la biblioteca. Aparcamos el coche, fuimos a la biblioteca y yo me cogí el libro de julio cortázar "Historias de Cronopios y de Famas", el libro, lo poco que leí, me encantó,es un libro de cuentos.

Bueno pues el texto de dicho anuncio (seat león) me gustó muchísimo, el título del cuento es Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj , pues mientras lo releía en la biblioteca, de fondo, escuchaba a los niños acelerados, alborotados, decían no se de que coche, que negro. No prestaba atención, tras leer unos cuentos oscar y yo decidimos irnos, bueno pues encontré mi coche cruzado y estrellado contra una casa, el corazón me dio un vuelco, era una sensación extraña. Lo primero que se me vino a la cabeza fue que habían intentado robármelo y lo habían estrellado. Al final lo que pasó es que me dejé el freno de mano sin echar. Cosas de la vida :).

Pues tras dos años de extraño suceso, viendo la tele, me digo coño esto me suena y ya empecé a recordar,ya ves si me gustó tanto el cuento que, en la biblioteca,le pasé el libro a oscar para que lo leyera, no iba a recordarlo...

No creo en el destino, ni en tonterías similares, pero lo que si creo es que siempre habrá un vínculo entre este cuento y yo, siempre lo llevaré dentro de mí, hasta mis últimos días.

Os pongo un enlace para que sepáis de este personaje http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cort%C3%A1zar



El anuncio



Y el cuento

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con ancora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te ataras a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo fragil y precario de tí mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgandose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de a atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado, a tí te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


Pues nada que besos a tod@s
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